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El cuatrimestre anterior tuve la oportunidad de asistir a una asignatura interesantísima  del máster de sostenibilidad, llamada “Taller sobre sostenibilitat a l’àmbit de l’edificació (metabolisme social)”. Esta asignatura,  llevada por Albert Cuchí, doctor arquitecto de la UPC especializado en dichos temas, me hizo abrir los ojos en muchos temas y aunque ya se ha hablado bastante de Metabolismo Social, seguramente muchos compañeros de carrera aún no han oído hablar de él.

Actualmente, tras la crisis económica que estamos pasando, han empezado a salir pensamientos que van hacía cambios del modelo, tanto económicos como urbanos. Hay que tener claro que la crisis no es únicamente económica, sino obviamente también energética y de recursos. Hasta ahora, teníamos una economía más consumidora que productiva. Esta, simplemente miraba relaciones entre las empresas y los hogares, como se puede ver en el primer esquema.

Ahora bien, quisiera hacer un paso atrás para recordar de dónde viene todo aquello. Antes de la revolución industrial, todos los recursos y energías  utilizadas formaban parte de un círculo cerrado, donde casi todo se aprovechaba ya que los residuos tenían un valor productivo. No obstante, a partir de dicha revolución, se empezaron a gestionar los recursos de la biosfera, concretamente de la litosfera (carbón). Sin embargo, hasta ahora siempre se pensó que estos eran infinitos y no ha habido una gestión adecuada de ellos. Para conseguir la supervivencia de nuestras culturas, debemos mantener un equilibrio entre población, recursos y el ambiente.

El metabolismo social pues, intenta entender el comportamiento de las ciudades como si de un ser humano se tratara. Así pues, se entienden las ciudades como organismos propios, con inputs (entradas) de materiales, productos, energía y recursos y unas salidas, generalmente en forma de residuos y emisiones.

Para poder medir el metabolismo social de las ciudades hay muchísimas herramientas que en posteriores posts explicaré detalladamente. Algunos de ellos son el MFA (Material Flow Analysis), ACV (Análisis Ciclo de Vida), Multicriterio, Ecología urbana, etc.

Así pues, podríamos decir que el objetivo del urbanismo debería ser el estudio del metabolismo social para poder hacer intervenciones adecuadas y conseguir mejorar la calidad del medio. Deberían estudiarse pues, la importaciones (recursos,materiales y enegía), exportaciones (bienes, residuos y emisiones), así como el movimiento de dichos flujos también en el interior de las ciudades. Así, conseguiríamos saber la capacidad de autosuficiencia de las ciudades y por lo tanto, haciéndolas más sostenibles. Sin embargo, para que las ciudades puedan ser sostenibles a la par que autosuficientes, hay que empezar a pensar en modelos circulares y cerrados, donde las mismas ciudades puedan ser capaces de equilibrar el balance entre entradas y salidas dentro de ellas mismas.

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